El destino te sigue hasta donde vayas

Cuando te toca, ni aunque te quites, y cuando no te toca, aunque te pongas. Esa es una frase muy trillada de las madres y que muchas veces no tomamos en cuenta o no le damos la suficiente importancia, creemos que será parte de un video con las frases más famosas y graciosas de nuestras mamás. Sin embargo, hace un par de meses comprobé que esto tiene mucha verdad que hasta me asombro. Les cuento…

Siempre he sido una persona que está obsesionada por encontrar al amor de su vida y que se enamora muy fácil, incluso se me sale un ‘te amo’ antes de tiempo y eso ha espantado a muchas chicas con las que he salido. En mi afán de toparme con la persona que me complementará por el resto de mi vida, llegue a tener cierta aversión por enamorarme a cada rato, por lo que de un momento a otro decidí escapar, dejar atrás mi vida pasada y comenzar a edificar una nueva personalidad. Así que compré un boleto en Interjet para irme a vivir un tiempo con mis tíos a Monterrey y allá buscar trabajo y comenzar una vida sin las personas con las que a diario conocía.

La gota que derramó el vaso y que provocó que tomara la decisión de partir fue que después de un año y medio de noviazgo, la chica que era mi pareja decidió tirar todo por la borda debido a que se reencontró con su ex y me dijo que necesitaba acomodar sus ideas para no lastimarme ni jugar conmigo. No entendía como después de un año y medio de ser novios, más un año de conquistarla no fueron suficientes para que ella superara su pasada y lo dejara atrás, pero supongo así es la mente humana, tan compleja e indescifrable. No podía soportar el estar cerca de ella y no quería estarlo cuando decidiera volver con su expareja, así que me fui, hice mis maletas, hablé con mis padres, con mis tíos regios y abordé el avión.

En la Sultana del Norte encontré trabajo en una empresa de comida rápida, pero en el corporativo, donde empezó a irme de las mil maravillas. Al inicio me costó que me respetaran, ya que al ser chilango no les caía muy bien a todos, pero conforme me conocieron, todo comenzó a fluir de la mejor manera posible. Pero tanta felicidad en mi vida no iba a durar para siempre. El destino quería que supiera si la decisión que tome fue la correcta.

Nunca leí los mensajes que me enviaba mi ex, ni contestaba sus llamadas, la eliminé de todas mis redes sociales, estaba muy dolido y no sabía cuándo lo iba a superar. Pero en una ocasión, cuando fui a visitar uno de los lugares más icónicos de Monterrey, me encontré con ella, quien estaba de vacaciones con sus padres. El corazón se me detuvo y, de un segundo para otro, se aceleró. Estaba sola, nadie la acompañaba, mientras que su hermana estaba agarrada de la mano de su novio. No sabía que pensar o hacer, la iniciativa la tuvo ella. Al verme, sin pensarlo dos veces, corrió a abrazarme, me besó con la pasión contenida de dos años sin vernos y se disculpó. Cuando te toca, aunque te quites…